Ajedrez para niños: una alternativa a las pantallas

Ajedrez para niños: una alternativa a las pantallas


Llega la tarde. Después del colegio o de las actividades extraescolares, por fin queda un rato libre antes de la cena. La pantalla aparece casi sola. Tablet, ordenador, consola. Es práctico, es fácil y ocupa el tiempo sin discusión.
Muchas familias se hacen la misma pregunta: ¿hay una alternativa a las pantallas que sea atractiva y al mismo tiempo útil para sus hijos?

El debate suele plantearse como una batalla. Pantallas sí o pantallas no. Pero la cuestión real es otra: ¿qué tipo de actividad ocupa el tiempo de tu hijo? ¿Qué está entrenando mientras pasa esa hora delante de un dispositivo?
Cuando un niño consume contenido digital, recibe estímulos constantes e inmediatos. Todo pasa rápido. La recompensa llega enseguida y el error tiene poca consecuencia.
Cuando un niño juega al ajedrez, el ritmo cambia. Tiene que parar, mirar el tablero, pensar antes de mover. Tiene que imaginar qué puede pasar dos jugadas más tarde y asumir que cada decisión tiene consecuencias. Aquí es donde el juego se convierte en aprendizaje.

El ajedrez obliga a sostener la atención sin estímulos externos que mantengan el interés. Hay silencio, concentración y un reto intelectual constante. El niño aprende a esperar su turno, a respetar el tiempo del otro y a gestionar la frustración cuando pierde una pieza. En lugar de rendirse, tiene que seguir pensando.

También descubre algo esencial: el error forma parte del proceso. Perder una partida aporta información. En la siguiente puede tomar mejores decisiones.

Este es uno de los grandes beneficios del ajedrez para niños: construye hábitos mentales como la planificación, la paciencia, la capacidad de anticipación y el autocontrol. Habilidades que después aparecen en el colegio, en los deberes y en muchas situaciones del día a día.
No se trata de eliminar las pantallas. Forman parte de su entorno. La diferencia está en qué ocupa el resto de su tiempo: actividades que les hagan concentrarse, pensar y tomar decisiones.

Nuestro casal de ajedrez está pensado para que durante una semana practiquen, jueguen, compitan y compartan tiempo con otros niños en un ambiente divertido.
Partidas reales, pequeños retos, torneos y también juegos educativos analógicos que
mantienen la mente activa.

Porque el ajedrez es, ante todo, un juego. Un reto que despierta curiosidad y que hace que quieran jugar una partida más. Y eso es lo que encontrarán en el casal: una semana para entrenar el pensamiento, reforzar la concentración y vivir el ajedrez
como una experiencia emocionante. Nuevos amigos, ganas de volver al día siguiente y la ilusión de llegar a casa y contar cómo ha ido el torneo.

Si buscas una alternativa para estas vacaciones de Semana Santa, te esperamos en chesslandia

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